Cimthia Rimsky es premio nacional de literatura en Chile. Oí que publicó por primera vez a los 40.
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Cuando dejas tu país ya no tienes nación literaria. Te transformas en nómade, tu escritura es nómade, tu mirada se desterritorializa o se fragmenta y solo puedes participar en los premios anacionales de las literaturas nómades universales. La problemática del nomadismo me interesa como posicionamiento discursivo, junto al poliamor y sus diégesis clandestinas, marginales. La literatura sin territorio es difícil de comprender, de aceptar, de desear.
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Rouen es un torrente de poesía. Hay micrófonos abiertos en Les Mots Éphémères, en el Lavomatic, en la Baraque Walden y en los bares La Porte Ouverte y Baba Yaga. Los poetas desfilan. La Maison de La Poésie de Rouen y La Baraque Walden publican, organizan lecturas musicales o performáticas y también proponen residencias de escritura. Los jinetes son tres Manon Basille, artista multidisciplinar, que se modula entre el violoncelo, el canto, el teatro y la poesía. Le podríamos criticar su burguesía, su monogamia asumida, pero en general parece entregada a la tarea del artista y vive del arte para el arte. Charlotte Bellanguer es heredera directa de los poetas malditos franceses. Organiza talleres y micrófonos abiertos en bares y bebe como los poetas de antaño bebían la absinthe. El patriarca de los Lavomatic es Clément Bellenguer, profesor en un centro de formación, muy enamorado de su libro Atomes este verano. El libro de Manon es Les Petites Apocalypses, el de Charlotte se llama La Mort des Saisons. Esta generación de poetas está en instagram, acaso podríamos llamarle la generación reels. Charlotte tiene 639 seguidores, Manon 3417 y Clément 1232. No sé si da para hablar de generación, voy a mirar lo que escriben, sus historias, ya veremos.
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La poesía en Rouen circula de mano en mano, de bouche à oreille como dicen los franceses, es un ecosistema poético cuya materialidad es la fotografía, el réel, los cuadernos de notas, el vino y la cerveza, los libros editados y autoeditados y una modesta jerarquía social.
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En Chile se sigue escribiendo mucha poesía, concursos, autoras, pero el presente de ese territorio largo y angosto es cada vez menos mi ciudad.

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