Un chileno en Francia

Paso de Stiegler a la poesía, de la Facultad de economía a la librería teatro Les Mots Éphémères. Manon Basille tiene un violoncelo y un vestido de lentejuelas que me hace dudar si ponerme mis gafas de sol o no. Un barbudo lee un poema para un enamorado. Manon toca el violoncelo y canta. Manon dirige el grupo Cracher sur la poésie. El público aplaude y exclama trop beau. Manon dice que las declaraciones de amor hacen bien. Es el primer micrófono abierto luego de los meses sagrados de las vacaciones francesas.

Por primera vez participé en la vendimia invitado por R. que se arrepintió de invitarme. La propietaria es J. una vigneronne de la generación Z que bifurca de una carrera de informática a una carrera de asistente de veterinaria. Nos acogen con Champaña desde el desayuno hasta la cena, les encantó la dance contacte, me corté un dedo con el sécateur, visité la cooperativa, nos pagaron con dos botellas de champán gran cru y regresamos en coche eléctrico con R. que se calmó y se durmió.

Sigo investigando sobre el ecosistema low-tech. Voy a presentar un proyecto Starting Europa, último año posible. Un septiembre cargado. Ayer fuimos a ver una película chilena cuyo título se tradujo como Dégel de Manuela Martelli. Una historia sobre la relación entre chilenidad y secreto y desaparecidos.  Vamos a celebrar otra vez la Chilien Concept Party, el 19 de septiembre.

Sigo en mi crisis permanente de 40 años, una lucha contra las transgresiones del pasado, contra los molinos del futuro, contra el otoño del envejecimiento , contra la tendencia a la entropía de mi modesta existencia.

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