Poliamorosa, la novela rosa (cuento) 13

Segunda quincena mayo

Estaciono la pequeña C1 azul bajo la sombra de los árboles, pago el billete de aparcamiento y llegando al restaurante veo a lo lejos a Franco el poeta ya sentado y bebiendo una coca-cola con limón. Me parece muy extraño. En el puerto de Cergy solemos comer con los colegas. La primera vez que vine aquí con Franco, no lo podía creer. Quién diría que en los suburbios de la Región de París se podría encontrar un muelle y barcos como si estuvieses en la orilla del mar. ¿Por qué estás bebiendo coca? ¡Esa leche industrial del capitalismo es indigna de un poeta que se precie! Se lo dije para picarlo, pero no se rió ni reaccionó ni nada.

(Borrador, Cagliari, Sara recorre la ciudad al alba)

Vine a Cagliari a sanarme, se dice Sara, mientras va cerrando la puerta de madera del solar 38 en la muy estrecha callecita de la vía Napoli. Se pilló el AirBnB en un acto reflejo de autocuidado con la esperanza en el poder sanador de un viaje. Muy pocos pasantes van por la calle, el plan de Sara es ver el amanecer en el Bastioni de Saint Remy. No tiene mucho tiempo, apura el paso, no quiere perderse el momento en que la luz se desparrama sobre la oscuridad. Subiendo a paso raudo descubre que la calle contigua se llama via Barcellona y para ser sinceros, estas callecitas estrechas, estas piedras, la reenvían a su historia en Barna que comenzó cuando se matriculó en el doctorado de Psicología Social y Organizacional de la Universidad de Barcelona. Su aplicación de IA le dice que el amanecer en Cagliari es a las 6:10 de la mañana. Va por la rotonda de la Piazza Costituzione y siente un alivio al comprender que solo debe subir los 20 metros de escalera. Debería inscribirme al gimnasio o empezar a correr, se dice al ver el estado deplorable de sus piernas al entrar en la terraza Umberto I. Mira su teléfono y son las 6:05. Una energia de satisfacción le sube al cuerpo. Cuando se apoya en el parapeto pare ver el mar y los barcos atiborrados por el puerto percibe una sombra no muy lejos a la derecha, la sombra parece ser un cuerpo humano, parece ser un cuerpo masculino. Sara no lo sabe, pero el chico que mira el amanecer en la terraza del Bastioni de Saint Remy se llama Raúl. Algo avergonzada de su falta de originalidad se pone los cascos y mete a todo volumen :

Sigh no more, no more
One foot in sea, one on shore

Love, it will not betray you, dismay or enslave you
It will set you free

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