I
Un hombre-niño va por el camino de ripio de volcán / Va llorando su madre que agoniza en la casa de tablas grises / Lo envían de interno para que sea más grande que sus padres
A la gran ciudad-fuerte / Al otro lado de la frontera
Tiene que cambiar el mundo con un cuaderno, una mochila y todo lo que hay en su cabeza. El silencio le obedece.
Al otro lado de los remolinos verdes y azules del BíoBío
Es el último en subir a la balsa, y alguien grita, como escupiendo un rito: «Vamos saliendo!»
Antes de subir, coge una piedra / se lava las manos en las gélidas aguas
II
Don Julio el pelirrojo bajó de la montaña de mulchén con una chuica de vino en la mano y tres niños desparramados por el camino
Le dijeron que hay trabajo en la tierra de las haciendas, cerca del cerro Marimán, en la ciudad de los cañones de Negrete
Camina siguiendo los rieles del tren / Cuenta la madera en los durmientes para acortar el camino / El bosque dormido le muestra el camino
Desde la última visita de la muerte / va rumiando las uvas de la ira
Le parece ver entre los durmientes las huellas de un puma negro
«Sigue pa abajo por el camino / sigue la reverberación del río / El sol hará brillar la arena negra bajo tus pies»
III
Ese hombre moreno de brazos morenos y pelos morenos que cierra la gran puerta de La Hacienda ya no volverá
Va a pie por el camino de los castaños, una hora por delante, pero tiene el corazón contento como ninguno
La casa de tablas grises la demolerá el tiempo y el olvido
Si supiera tocar la guitarra escribiría una canción !
Con un cordelito deshilachado va arreando su primera vaca
La revolución le dejó un poco de tierra donde el Renaico y el Puelche amasaron el mundo
Los Aromos junto al camino florecen en amarillo / Es el agua domada del Bíobio que fecunda estas praderas
Amarra su vaca en un Sauce llorón, coge el martillo, con tablas de pellín y tejas de tierra roja tiene que construir su sueño, no muy lejos del camino

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