Rouen Poesía IV

Si sigues el riachuelo que llaman l’eau de Robec verás que hay un molino que se llena de boleros y sangría;
poetas que se apropian de las calles y los bares;
en la lavandería puedes lavar tus calzoncillos o declamar a la muerte o cantar al amor con tu guitarra; en esta ciudad la gente va a bailar Salsa, Bachata o Swing en los muelles con el deseo tímido y temeroso en las entrañas; las dársenas que transportan el combustible del mañana o la arena del presente se detienen en esta ciudad para dar un paseo, porque aquí puedes subir por el monte de la Santa Caterina o bajar a los infiernos en la Puerta Abierta o el BabaYaga; si sobrevives, puedes ir al mercado de la plaza San Marcos el domingo para recargar tu espíritu vagabundo; la música y las conversaciones infinitas manan de la tierra, del hierro y del vetusto colombage; puedes comprar una docena de huevos o un poco de historia o los libros de los poetas que duermen; si te quedan algunas monedas, con la modesta belleza de un ramo de girasoles podrías iluminar todo el domingo!

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