No creo haberte dicho que mi primer poema lo escribí en la Casa Amarilla de Negrete
Usé el bolígrafo azul del abuelo / el bolígrafo que utilizaba para anotar en la fichas de las vacas / el abuelo roncaba en la habitación de al lado / los grillos cantaban y el canto se me metía a la casa por entre las tablas de la madera amarilla como si el grillo rondase por el jardín
Qué decía el poema? No me acuerdo / Se perdió / Solo recuerdo el bolígrafo azul deslizándose por una hoja de papel con recuadros / La tía F debió darse cuenta con su sexto sentido de machi pelirroja
No me acuerdo, pero podría ser un poema de abandono / esa orfandad lacrimosa que uno siente cuando es adolescente / o un poema de duelo amoroso sobre la chica que me dejó / le decían la polilla en la escuela / por un tiempo cada vez que veía una polilla volando por el cielo raso pensaba en ella y me daban ganas de escribir / un día esa tristeza primigenia se fue pero la poesía se quedó aquí conmigo
La Casa Amarilla ya no existe / habría que sentarse un momento a interpretar esta construcción semiótica que la vida produce para explicar la vida / eso es la tarea de un poeta / andar atento a esas construcciones semióticas misteriosas / que pululan por todas partes / que andan como volando por los rincones y quienes no son poetas no pueden verlas o no quieren verlas porque les parecen objetos voladores insulsos
Un poeta es un grillo en la oscuridad
Un poeta es una polilla buscando su camino
Un poeta es una Casa Amarilla que se pudre pero que mientras estuvo en pie fue un humilde y modesto templo lírico

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